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Supervielle en clave de Sol

Actualizado: 21 de feb de 2019

El compositor cuenta algunos de los momentos más importantes de su carrera


Desde los cuatro años Luciano Supervielle tiene contacto con la música. A partir de sus 18 años se plantó en los escenarios uruguayos para darle un giro a la música nacional. Se inició con el género clásico pero el contacto con otras culturas lo llevaron a ampliar sus gustos. Es precursor del hip hop en Uruguay con la banda Plátano Macho y del Tango electrónico, con Bajofondo. Luciano Supervielle nos cuenta cuáles fueron los momentos claves en su carrera como músico.


Foto 1.

Esta es de la infancia. Yo vivía en México, en ese entonces tenía unos seis años, porque viví de los cuatro a los ocho allá. Ya la música tenía un lugar en mi vida. Ahí estaba rascando la guitarra, porque recién cuando llegué a Uruguay empecé a estudiar guitarra y acordes. Acá era rasquetear y jugar. Después tenía mis cacerolas que ponía para hacer baterías y percusiones. Esa guitarra era mía, creo que me la había regalado una tía. La foto que está atrás debe ser mi madre y todo lo pintado del cuarto era mi abuela que se copaba dibujando y nos había pintado todo el cuarto.


Foto 2.

De derecha a Izquierda: Gabriel Casacuberta- Martín Ariosa -Ramiro Gonzales- Andrés Pérez

Esta es mi primera experiencia profesional en la música. Es una foto con Plátano Macho, alrededor del 1996, tenía 18 años. Empecé a trabajar con la música y empecé a ganar dinero, poquito, pero ya era un oficio. Paralelamente, en esta época estudiaba piano clásico en la Escuela Universitaria de Música. Ya estaba muy convencido de que me iba a dedicar a esto. En distintos momentos de mi vida no sabía de qué manera me iba a relacionar con la música, componiendo, produciendo o dando clases, pero tenía clara mi vocación.


Cuando llegué a Uruguay en el 85 ya escuchaba hip hop pero nadie escuchaba ese género. Yo iba al Liceo Francés y tenía un par de compañeros que también habían vivido en Francia. Allá tienen una grandísima tradición de hip hop y nos cambiábamos discos. El primer hip hop que se escuchó acá fue Jazzy Mel, un rap mucho más comercial, por eso se asoció con algo “terraja”. Pero en realidad la cultura hiphopera ya tenía una tradición muy larga y nosotros fuimos de las primeras bandas de ese género acá.


Foto 3.


Después de Plátano Macho, en el 2000, que se venía la crisis y todo, dejamos de tocar. Se hizo cuesta arriba, empezamos a tocar menos y para las bandas esas situaciones son difíciles de sostener. Era por nosotros y por el contexto: los lugares donde tocábamos empezaban a cerrar, era difícil. Me fui a Francia y empecé a laburar rápidamente con Drexler. Llegue a él a través de Juan Campodónico y Carlos Casacuberta que fueron productores de sus discos Frontera y Sea.  Me llamaron para meter cosas de Hip hop, escraches y teclados en los discos de Drexler que tenía esa inquietud por hacer un sonido más contemporáneo. Con él estuve cuatro años haciendo giras por todo Europa y Latinoamérica. A pesar de que esta foto es del 2015 en un reencuentro con Jorge, hace referencia a esa época de principios de los 2000. Para mí, laburar con Drexler fue un salto muy grande a nivel de profesionalismo porque venía de la electrónica y hip hop y con él tocaba con músicos sesionistas muy importantes. Yo era muy joven cuando arranqué, tendría 20 o 21. Para mí fue una exigencia extrema que me sirvió para crecer como músico.


Foto 4.

Paralelamente a la experiencia de Drexler, viviendo en Europa, empezamos a trabajar con Bajofondo. El primer disco de la banda se empezó a grabar en 2001. En ese momento era música muy experimental, no existía ese género que después se llamó “tango electrónico”. Nosotros estábamos dando nuestros primeros pasos y en un momento tomé la decisión de venir a Uruguay como una apuesta para ver qué pasaba con Bajofondo, porque era muy atractivo a nivel artístico. Empezó a crecer a tal punto que terminamos haciendo giras por todo el mundo, hicimos varios discos y ahora estamos por sacar el ultimo que sale el año que viene. Este es el concierto más importante que tuvimos, en el obelisco de Buenos Aires, había cerca de 200.000 personas, fue una demencia. Había tanta gente que entras como en un trance, no te entra en la cabeza la cantidad de gente. Aunque a veces te pones más nervioso cuando tocas para gente que está cerca. Acá es tanta que es como tocar frente a una masa.


Foto 5.


Una vez que había salido el primer disco de Bajofondo había generado bastantes temas, que algunos fueron al primer disco, pero los que no fueron, pasaron a ser parte de mi primer disco solista. Fue como la continuación de Bajofondo, fue casi un disco de Bajofondo en estilo, pero eran mis temas. Esta foto es del 2005. Este fue mi primer gran concierto solista en el Teatro Solís que para mi fue un punto de quiebre. Para mí, este concierto significó un desafío muy grande: armar un repertorio, tocar, posicionarse como frontman frente a un escenario tan grande y tan especial. Acá tuve que asumirme como solista, cosa que nunca había hecho todavía. Este concierto me permitió animarme a seguir desarrollando proyectos.


Jonathan Da Rosa/ Rafael Feijoo

Noviembre 2018

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