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Stephanie Espíndola combate la muerte con abrazos

Actualizado: 27 de feb de 2019

El movimiento Te Veo Mañana aborda la prevención del suicidio desde una mirada positiva

Stephanie Espíndola y su banda de punk rock sonaron excelente la noche del 30 de noviembre de 2007 en la Sala BJ (Av. Uruguay y Río Branco), uno de los escenarios más importantes para las bandas del género. Era un gran momento para ellos, no muchas veces en sus adolescentes y negativos cuerpos corrían las buenas vibras de sentir que estaban logrando algo.


Pero la satisfacción para un grupo de amigos que reía poco y usaba mucho el negro fue corta. Dos días después, el baterista de la banda (Espindola prefirió no decir el nombre de la banda ni del baterista) decidió terminar con su vida sin previo aviso. O mejor dicho, sin que el resto de la banda intuyera que podía llegar a hacerlo, porque nunca habían hablado del tema y porque la moda "medio emo" instaba a tener cara de frustración todo el tiempo.


Espíndola tenía 17 años y sintió que le había faltado abrazarlo, que podía haber hecho algo para evitar el suicidio. Según dijo, es una de las pocas cosas de las que se arrepiente en la vida. Este suceso la afectó mucho aunque el joven no era un "amigo de toda la vida". Pensó también que si a ella le chocaba de esta manera, como sería para la familia del baterista y sus amigos cercanos.


Ese tropiezo derivó en "un cambio de 180 grados" en la cabeza de la joven. Ella explicó que ahora expresa sus sentimientos: si tiene que decir "te quiero" lo dice y jamás evita los abrazos.


"¿Qué me puede hacer feliz?"


Diez años después, ya recibida y con un postgrado en marketing digital, el trabajo saturó a Espíndola. A los 27 años sufrió un ataque de pánico que la dejó postrada en la cama con horas y horas para reflexionar.


Sentía que su vida no podía ser así, no quería seguir pasándola mal. Se preguntó qué podía hacerla feliz y llegó a la respuesta que ayudar a los demás sería el camino más directo. La joven decidió entonces "aportar su grano de arena" a la sociedad con la prevención de algo que conocía de cerca: el suicidio.

"Quería hacer algo que tuviera un espíritu diferente a lo habitual en este tema, que me representara a mí, mi alegría y mi positivismo. Que no fuera la típica imagen del chico sentado en un rincón con colores grises", explicó.

Abordar el suicidio desde una perspectiva esperanzadora. No poner el centro en el mal momento del individuo si no en la posibilidad de salir adelante. Por eso el nombre Te Veo Mañana.


"Personas que intentaron suicidarse nos explicaron que la recuperación es un día a la vez, no es que te curás y los pensamientos desaparecen en un instante. Es necesario ponerte metas a corto plazo, hoy vivo por mi hija que tiene un examen, hoy porque tengo una clase de cocina que me hace bien", explicó la emprendedora de 29 años.

Espíndola comenzó a estudiar sobre el tema y buscó en la web movimientos con enfoques similares en todos los países de América del Sur para poder unirse, sin embargo, no encontró ninguno similar y debió fundar el suyo sola y en su casa.


Al proyecto se sumó rápidamente Luciano Paris, un diseñador que plasmó la perspectiva positiva de Espíndola en un sitio web para darse a conocer. Luego, la emprendedora hizo un llamado a voluntarios y se unieron diez jóvenes, y más tarde, se unió al plantel un recreador.


Con este equipo, Espíndola comenzó a trasladarse por todo el Uruguay para dar un talleres sobre la prevención del suicidio. Además, comenzaron a publicar campañas gráficas destinadas a personas de entre 20 y 35 años, que según explicó la joven, es la franja a la que apuntan ayudar.


El motivo más frecuente para autoeliminarse en esa etapa de la vida es la falta de pertenencia.

"Capaz te pasa como a mí, que en el liceo no me sentía parte de ningún grupo, y me hacían creer que la vida es como las películas americanas donde tenés que ser popular y hacerte amigos en la escuela y el liceo porque luego no los vas a conseguir. Si no encontrás un grupo de apoyo en la juventud tenés que ser fuerte para decir ‘puedo sola’", dijo.

Sin embargo, una de las primeras instituciones que se comunicó con Espíndola para solicitar un taller fue el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (Inau). Los integrantes del movimiento no aceptaron la invitación porque no se sentían preparados para trabajar con menores. Pero se pusieron a estudiar el tema cuando empezaron a llegar llamadas de escuelas rurales de varios puntos del país que querían un taller para los alumnos.


Según explicó la fundadora del movimiento, las instancias que brindan los voluntarios de Te Veo Mañana apuntan a poder dialogar sobre el suicidio en confianza y sin tabú. La incorporación del licenciado en recreación ayudó a hacer las instancias más dinámicas con propuestas lúdicas que invitan a reflexionar y a sacar conclusiones del tema.

"Apuntamos a establecer el tema en la opinión pública. Nosotros no somos psicólogos, ni somos especialistas de la salud. Lo que hacemos es levantar la mano y decir, nosotros si queremos hablar del tema", dijo.

Quien fuera "medio emo" en su adolescencia, doce años después casi no puede controlar su emoción con sus colegas cada vez que termina una reunión de su movimiento. Saca "toda la sensibilidad" cuando piensa que un proyecto ideado por ella tiene voluntarios que gastan horas de su vida en esto. "Me produce orgullo, me produce miedo y me produce ganas de llorar, pero de llorar positivamente y de abrazarlos a todos", dijo, y ahora no se queda con las ganas de abrazar.


Agustín Escudero/ María Eugenia Arana

Setiembre 2018

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