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Nelson Marcenaro y su proyecto de vida solidario

Actualizado: 13 de feb de 2019

Nostálgicos del Fútbol ayuda a ex jugadores en situación de pobreza.



—Yo no tengo un mango— dijo Nelson Marcenaro (66) mientras tomaba un mate y prendía un cigarro, todavía con un deje del whisky que acompaña todos sus almuerzos. Vive en su casa en La Teja, esa que compró por 10.000 dólares hace más de 30 años cuando era jugador de fútbol de Peñarol. En la entrada tiene un ciber que supo funcionar hace 15 años, pero que hoy tiene todas las máquinas apagadas y que se prenden muy de vez en cuando por 35 pesos la hora. Entre esos mangos y una jubilación mínima como ex jugador y técnico de fútbol, Marcenaro vive bien.


La casa, además de ser un hogar y un ciber, es la sede, sala de reuniones y depósito de Nostálgicos del Fútbol, una sociedad civil con personalidad jurídica que nació en el 2014 y se encarga de ayudar a ex jugadores de fútbol en situaciones críticas. Al primero que asistieron fue a Juan Vicente Morales, con quien Marcenaro levantó la Copa Intercontinental con Peñarol en el 82, pero que la vida lo llevó a terminar en situación de calle. Lo internaron, lo curaron y le consiguieron una jubilación por discapacidad (tiene artrosis).


—Por salir campeón del 82 nos dieron 5 mil dólares a cada uno. Te daba para guardar algo, pero muy poquito— dijo Marcenaro.



El proyecto fue creciendo y hoy en día brindan sus servicios a más de 80 personas. Dan un surtido mensual que se abastece con donaciones de Tenfield y la Fundación Celeste. Además, tienen un convenio con la Sociedad Española que les da 12 sociedades médicas gratis; un convenio con un consultorio odontológico y otro con una empresa fúnebre.


Marcenaro es el presidente de Nostálgicos del Fútbol, pero no recibe un peso. Lo hace por voluntad, porque le gusta ayudar y porque no puede creer que ciertos jugadores, que le dieron tanta gloria a sus clubes, hoy sean olvidados.


El indio Molina salió bicampeón del mundo con Nacional y vive en la pobreza. ¿Cómo no ayudan a jugadores que hicieron tanto por su club?— reflexionó Marcenaro, preocupado e indignado.





Las redes sociales han sido de gran ayuda para difundir y dar nombre al proyecto. El 17 de mayo de este año, Marcenaro tuiteó: “si Peñarol es campeón del siglo es por muchachos que hoy ayudamos.. nosotros.. porque nosotros?.. una verguenza,, ni un kilo de arroz dan.. que no se hagan los fenómenos.” Esto desató preocupación en toda la institución aurinegra, que minutos después estaba llamando a Marcenaro para preguntarle el motivo de dicha reacción.


—Me llamó (Rodolfo) Catino indignado y le expliqué. ¿Te hago la lista? Ayudamos a fulano, fulano, fulano… ¡y mirá que son casi 100! Y ustedes no aportan nada (...) así comenzó un proyecto que va a darse a conocer dentro de poco— dijo Marcenaro. Es que Peñarol inaugurará una casa para que exjugadores del club puedan ir a desayunar, almorzar y cenar gratis.


Lo material parece no importarle a Marcenaro, que revive las viejas épocas futboleras solo a través de la memoria.


—Un día subí una foto con mi perro. Él tenía puesta la camiseta que usé cuando salimos campeones del mundialito del 80 con la selección. Era su frazada. Me ofrecieron platales. No conservo ninguna camiseta ni nada— señaló.


La tranquilidad reinaba en el barrio La Teja. De fondo, el informativo repasando el partido clásico del fin de semana. En la voz de Marcenaro, el cansancio post almuerzo que afloraba.


—Europa mató al fútbol de América. Antes se jugaba por la gloria, estabas 7 años en el mismo club. Cuando yo jugaba en Venezuela, vino Peñarol a buscarme. Tenían 50 mil dólares, pero Portuguesa pedía 60 mil. Yo ofrecí hipotecar mi casa para pagar los 10 mil restantes— dijo.


Marcenaro jugaba de zaguero. Era bajito, pero saltaba bien y le gustaba salir jugando con la pelota. Anticipaba mucho y era rápido. Su carrera tuvo pocos equipos. Debutó en Progreso, jugó en Portuguesa de Venezuela donde salió campeón 5 años seguidos y enfrentó a grandísimos jugadores, como Pelé y Beckenbauer, fue campeón del mundo con Peñarol, se fue a Cerro peleado con Bagnulo (el técnico de Peñarol), y se retiró en Emelec de Ecuador.





—Solo miro fútbol uruguayo. Aunque es malísimo, me gusta porque se juega con el corazón. El otro día miraba a Fénix y todos lloraban porque ganaron y zafaron por un rato más del descenso. Y mirá que no cobran hace 4 meses— dijo el exjugador.


Marcenaro se paró del sillón marrón antiguo con el cenicero en la mano. Caminó por el estar oscuro y atravesó el corredor que une su casa con el ciber y que funciona de depósito de Nostálgicos del Fútbol. Había cajas de vino de Nacional y Peñarol que donó Roses, aceite, harina y arroz. Corrió la cortina que hacía de puerta del ciber, dejando entrar la luz en aquel ambiente oscuro y saludó a una familia del barrio que caminaba por la vereda de su casa. Vació el cenicero en un tacho junto al ventanal e hizo el recorrido inverso para acostarse a dormir la siesta, como todos los días después de almorzar.


Juan Pedro Falco / Mateo Peri


Octubre 2018

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