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La vuelta de los juegos de mesa y el aporte de Habichuelas

Actualizado: 20 de feb de 2019


Las creadoras de los juegos didácticos Habichuelas, Manuela Morales y Bettina Asaravicius contaron cómo surgió el taller y cuáles son sus principales objetivos


Manuela Morales tiene 46 años y es mecánica dental pero hace un tiempo que ya no trabaja como profesional. Al igual que ella, Bettina Asaravicius abandonó su tarea como maestra de educación inicial y ambas se dedicaron a Habichuelas, un emprendimiento de juegos infantiles.


Hace 10 años que surgió Habichuelas gracias a una amiga en común de Morales y Asaravicius que conocía el gusto de ambas por las manualidades y les recomendó que se juntaran a crear. Comenzaron en un pequeño cuarto que Morales tenía en su taller de mecánica dental. “Era un cuartito mínimo”, recordó Morales haciendo un gesto con sus dedos para mostrar el reducido espacio de la habitación. Debido a esto, muchos de los materiales se los llevaban para sus hogares, hasta que decidieron alquilar un local más grande y trasladar todo el trabajo para el taller en la calle 20 de setiembre casi Rivera.




Cuando comenzaron el proyecto, Asaravicius ya no trabajaba como maestra, al contrario de Morales que continuó trabajando en paralelo como profesional. “La mecánica dental es todo manualidad, toda la parte de motricidad fina”, contó Morales. Sin embargo, ella siempre tuvo un lado creativo que lo manifestaba haciendo “alguna cosita” para sus hijos. Pero llegó un momento que Habichuelas demandaba mucho tiempo y por esto Morales decidió dedicarse de lleno a la creación de juegos para niños.





Crecer jugando


El nombre de Habichuelas surgió por el cuento infantil Jack y las habichuelas mágicas en el que un niño planta unas semillas que crecen hasta el cielo. Esta idea la utilizaron para crear el lema del taller Crecemos jugando.


Los juegos que arman en el taller no son invenciones propias de las socias, sino que son adaptaciones de juegos que ya fueron creados que por algún motivo llega a sus manos. El primer paso de este “largo viaje” es pensar cómo pueden adaptar ese juego, preservando la esencia y la dinámica porque pueden correr el riesgo de perder eso que atrapa a los jugadores. “Nos encantaría tener el tiempo de inventar un juego el tema es que la empresa somos nosotras dos. Nosotras dos hacemos, pensamos, distribuímos y estamos en la venta”, dijo Asaravicius.





El objetivo principal de los juegos de Habichuelas es entretener y educar a los niños y que los adultos también participen de ese juego. Para ellas son un medio para que toda la familia se divierta y logre salir de la rutina. Además a través de ellos buscan generar momentos de interacción entre el adulto y el niño.


“Si el adulto no juega es el primero en boicotear el juego del niño. Si el niño quiere jugar y viene al adulto con un juego y este le resulta aburrido el adulto le va a decir ‘estoy cansado’ o ‘ya voy, hace otra cosita mientras’. Sin embargo si el juego es divertido para el adulto, es el primero en decir: ‘Vamos a jugar’”, dijo Morales.

Cuando comenzaron a crear los juegos, Asaravicius y Morales no sabían que sus juegos incentivaban al desarrollo de ciertas habilidades de los niños como la capacidad de atención, la concentración, la rapidez mental, la coordinación motora o la discriminación visual. “Primero nos divirtió el juego y después nos dimos cuenta que sumaba”, dijo Asaravicius.




Los precios de los juegos van desde los $350 a los $950, dependiendo del tiempo que demande su fabricación. Cuanto más artesanal es el juego, más elevado es su precio. Además de venderlos en el taller, las socias decidieron distribuirlos en algunas jugueterías del país para que sea más fácil su comercialización. Sin embargo, muchas veces las jugueterías no respetan el precio original del producto. “La mentalidad del comerciante es otra. Uno va a la juguetería y no tiene ni noción de lo que hay detrás de cada juego y la mayor parte de esos no tienen alma, son industriales”, dijo Asaravicius.



No tan niños


A pesar de que los juegos de Habichuelas están enfocados para los niños, muchos clientes son jóvenes y adultos que buscan una alternativa para divertirse. Desde jóvenes que van a pasar un fin de semana con amigos hasta la abuela que quiere alejar al adolescente de la computadora.




El resurgimiento de los juegos de mesa también ayudó al crecimiento y a las ventas de Habichuelas entre un público más adulto. Para Morales, el boom de los juegos de cajas se debe a que “todo vuelve”. “La tecnología llegó a un tope de saturación, a un límite que irrita que vayas a un lugar y todos estén con los celulares”, agregó. Los juegos de mesa generan otra manera de interacción entre las personas, según Morales. Sin embargo, ambas admitieron que en ningún momento pensaron en fabricar juegos exclusivos para adultos, porque su objetivo siempre son los niños.


Muchos de los adultos que llegan al taller lo hacen a través de Cueque - Encuentros jugados, un emprendimiento de dos mujeres que organizan noches de juegos en diferentes bares de Montevideo. Varios de los juegos que ellas ofrecen para el entretenimiento nocturno son de Habichuelas. El boca a boca también es un aliado a la hora de la difusión de sus productos. “Cuando hacés algo bueno el boca a boca te favorece, cuando hacés algo malo te destruye”, dijo Morales.





Asaravicius y Morales sueñan con que Habichuelas pueda crecer, pero en un futuro porque para ellas en Uruguay hay mucha inestabilidad económica y dar un paso más en su emprendimiento sería arriesgarse demasiado. A pesar de que expandirse es su “sueño perfecto”, no quieren dejar de fabricar los juegos artesanalmente ya que para ellas eso es el alma de Habichuelas.


María Eugenia Arana / Agustín Escudero

Octubre 2018





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