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Jorge Nasser: “¡Hoy los rockeros son los buenos!”

Actualizado: 17 de feb de 2019

El cantante opinó que los actuales grupos de rock nacional "apuntan a la segura" y son "autocomplacentes"

Una noche de 1990, Jorge Nasser y Pablo Faragó, se dirigían en un taxi a la esquina de Mercedes y Tristán Narvaja, más precisamente al teatro Stella D'Italia, donde su conjunto, Níquel, iba a brindar un concierto. Unos metros antes de llegar a destino, el conductor les dijo que no podía acercarse más. "Se ve que hubo un problema, está cortada la calle por un montón de gente", dijo el taxista y los dejó allí. Esas personas que habían tomado una esquina del barrio Cordón, eran jóvenes que querían entrar al concierto de Níquel. En ese momento, Nasser se dio cuenta que se había vuelto famoso.


Atrás en el tiempo quedaban los boliches con 15, 20 o 25 entradas vendidas, y adelante, otro show en el Stella D'Italia, dos shows a entradas agotadas en el Teatro Solís y un show gratuito para 6.000 personas en Atlántida.

Nasser explicó que Níquel tenía una onda diferente al del resto de las bandas del género de la época. "El rock tenía una imagen agreta en ese momento. Nos miraban como bandoleros, éramos un poco así, pero no tanto", dijo el cantante y recordó que horas antes del concierto en Atlántida, los comerciantes del balneario habían cerrado sus locales porque venía una "horda de rockeros". Sin embargo, no hubo un solo incidente. Níquel "ayudó a disolver el miedo" a las bandas de rock. "Éramos más tipo Guns and Roses, más lookeados, peludos, teníamos más trato con las chiquilinas. Éramos deseables y no detestables", explicó el cantante de 61 años.

El origen: Jaime Ross como antídoto a la vida bohemia

Nasser no siempre fue un artista "deseable" y lookeado. En 1980, partió para Buenos Aires para distanciarse de la dictadura uruguaya que lo tenía en la mira por sus vínculos con la actividad gremial estudiantil. Allí comenzó a trabajar como periodista y artista. Nasser dijo que tenía una visión "enciclopedista" del arte: dibujaba, escribía cuentos y poesías, tocaba algo de música y estudiaba sobre historietas.


Su arte y su periodismo se expresaban en un fanzine (revista cultural producida con pocos medios y con baja tirada) llamado Periscopio, en el que trabajaba junto a otros colegas con los que también vivía. "Convivíamos en comunidad y de una manera muy frugal, no estábamos absorbidos por el consumo, la gente se preciaba por no depender de lo que llevaba puesto. Es difícil explicarlo hoy, veo a mis hijos y son importantes sus zapatos de marca", explicó Nasser, quien aseguró vivían de forma bohemia y pobre, y que esto era parte del ser artista. "El artista acompañado de cierta pobreza, eso era también una cucarda, era una validación de tu arte. Está bueno lo que hacés porque sos pobre, porque estás en convivencia con la prostitución y la delincuencia. Cosas típicas del comienzo del siglo 20 que nosotros arrastrábamos y que hoy no se entienden", dijo el cantante.

"Cuando Jaime Ross me llevó al Mincho Bar ¡había un olor a pichí!. A mí me pareció alucinante. Un lugar absolutamente ruinoso, yo decía ¡guau!, esta es la verdadera bohemia, o la bohemia romántica que atisbabas cuando leías las historias de Toulouse - Lautrec, y de pintores como El Greco. La bohemia parisina".

Nasser tuvo a Francisco, el primero de sus hijos (hoy tecladista de No Te Va Gustar) a los 25 años mientras estaba radicado en Argentina, por lo que debió dejar su vida bohemia un poco de lado y consiguió trabajo en una agencia de publicidad por sus dotes de dibujante. Pero no se adaptó.


— "Pensé que era parecido al arte, pero es justo lo contrario, es un enemigo del arte. Me quemó la cabeza tanto que me empecé a psicoanalizar, no podía tolerar el ambiente competitivo. Venía de vivir en una nube de pedo: hippie, faso, al margen de la sociedad, jóvenes, medio hedonista, y entrar al sistema y ver que un compañero te da un codazo para quedarse con tu puesto fue duro. Pero me sirvió para alimentar a mi hijo. Mientras pude aguantar lo aguanté. Después me compré unos instrumentos y le dije a mi mujer: "yo estoy para otra, nos vamos a cagar de hambre fuerte, pero ta".


Y Jaime Ross fue quien lo organizó y lo obligó a volverse un artista profesional. Nasser lo conocía por su trabajo como periodista cultural y le pidió que vea unas canciones que había escrito. A Ross le gustaron las canciones que leyó.


— "Él (Jaime Ross) me consiguió un contrato y me consiguió una vida. De alguna forma me ordenó. No tuve más remedio que pensar en dedicarme a la música. Tenía muchas ganas antes pero no sabía cómo. Ahora, al tener un contrato y un disco, ya estaba metido en ese mundo. A partir de ahí, luché desesperadamente por ser profesional".


¿Cómo ves al rock nacional actualmente? ¿No están siempre figurando las mismas bandas?

— Al rock lo veo muy bien pero muy establecido. Hay una cosa de autocomplacencia. El rock está naturalizado, es mainstream (arte masivo y con grandes medios económicos para su difusión). Si yo empezara ahora me pregunto si tocaría rock, capaz tocaría cumbia psicodélica, eso me parece que tiene más onda.


Los grupos apuntan a la segura, es otro mundo. Pero no quiero hablar de mis colegas, los admiro y comparto escenario con ellos. Además somos todos producto de la época, ahora estaría haciendo lo que hacen ellos.

Es un laburo, los locos se cuidan, hacen causas de bien común, son los buenos. ¡Hoy los rockeros son los buenos! No son  los chicos malos. Es distinto si mirás la historia del rock, los Rolling Stone son millonarios pero no son los chicos buenos.

Me parece que está bien, es un momento donde aún es tolerable la autocomplacencia artísticamente. Está bien que se regodeen en sus logros, porque se lo merecen y hemos luchado mucho para eso, pero ta, este momento tiene que terminar, no se puede perpetuar porque sería peligroso artísticamente.


¿Ves algún grupo que venga a romper con esa autocomplacencia?

— No sé si serán capaces de romper, creo que la sociedad y el establishment económico es mucho más sutil en el control social, entonces es mucho más difícil desde lo artístico generar algo revulsivo y pasar por todos los filtros que hay. En el fondo la creatividad prevalece, pero no sé cómo ser creativo y disruptivo en este mundo.


El año pasado te molestaste porque no te citaron para el Montevideo Rock, este año no estás tampoco. ¿Si el año que viene te invitan, irías?

— Tendría que tener un proyecto para eso. Mi carrera se divide en dos partes: una de rock hasta el 2001 y después empiezo con el experimento milonguero, a buscar las raíces y a recorrer el Uruguay. Me seducen mucho los proyectos que son como multiculti, worldmusic, pero siempre con actitud rock.


Si tuviera una banda de rock tocaría, pero en este momento no la tengo y no sé si el rock está preparado para la diversidad.


¿No hay diversidad en la música uruguaya?

Dicen hay diversidad, pero yo no veo diversidad. Dicen tropical un día y rock otro. Diversidad sería que fuera un solo concierto y que vos vieras bandas de rock y de otros estilos todas juntas conviviendo y toda la gente en una comunión. Hoy hay segmentación. Se habla de diversidad pero a la vez la diversidad es segregacionista.


Mirá Woodstock, tenías desde Santana que tocaba un rock latino hasta tipos que venían con violas, otro con una flauta. Yo no sé qué pasa si mandás un loco con una flauta, si se lo van a bancar los rockeros que quieren agitar.

La gran mayoría de cantores más populares son de izquierda ¿Tus letras son militantes?

— Por suerte no. Nunca fueron a pesar de que siempre tuve un compromiso político y social. No me gustan las canciones de protesta, para nada. Ni siquiera escucharlas. Escribir desde la molestia, para que sea un instrumento, el portavoz de los jóvenes, por ejemplo, me parece horrible. Todos los tipos que han sido portavoces no se lo propusieron, como Bob Marley.


Si el año que viene, en la campaña electoral, te invitan a tocar en un acto político ¿irías?

— Debería ver quien está en frente. Igual espero que no me llamen. Me mantengo alejado de la política porque es maquiavélica. Soy simpatizante del Frente (Amplio) y la persona con la que me identifico es (Danilo) Astori, pero no mucho más.

"La agenda de derechos me parece alucinante, pero también me parece que si forzamos mucho con ese tema vamos a generar lo contrario. Pero si digo esto se van a molestar en pila un montón de tipos que están súper radicalizados e hipersensibilizados. Después están los hipersensibilizados con estos tipos que están sensibilizando a los demás, entonces quieren un (Jair) Bolsonaro uruguayo. Entonces dejame en paz, me voy a la cancha de River a ver un partido de futbol. Te dicen que te estás escapando de la realidad, bueno, si querés llamalo escapismo, pero yo no quiero participar de esta situación. La intolerancia es el rasgo del ser humano que mas me molesta. Loco, bancátela. La convivencia es eso. Y por eso no haría música militante, no quiero fomentar la intolerancia"

¿Te da miedo que te dejen de escuchar y te dejen de reconocer?

— Le tengo miedo y no le tengo miedo, según el estado de ánimo. Cuando salgo de país, a un lugar donde nadie me conoce -no hay que ir muy lejos para que nadie me conozca- lo vivo satisfactoriamente porque a veces te jode un poco ser conocido.


Que te dejen de escuchar es más existencial. Creo que el miedo a no ser escuchado es como el miedo a no ser aceptado, a que tu madre no te quiera. Cuando subís a un escenario querés agradar, enamorar a tu público, y si no te escuchan ya no es válido. Debe ser tristísimo ser un payaso, hacer un show y que no se rían, debe ser lo peor que le puede pasar a un artista. Eso no me gustaría que me pasara.


Por otro lado, hay un antídoto que desarrollás contra eso. Si vos ves que lo que estás haciendo no está bueno, tenés que cortar. No hay que ser porfiado, una cosa es que persigas tus sueños, está bueno, pero si vos perseguís tus sueños y ves que siempre hay 15 personas y nadie te da bola, pensate otra cosa. Capaz sos vos el que tenés que cambiar algo, no podes echar la culpa a los demás. "No hay lugares donde tocar", "la gente no da bola", "prefieren siempre escuchar la misma música", no loco, se lo ganaron en buena ley, tampoco es que la música de los demás la diseño un hijo de puta. Son flacos como vos! les va bien y a vos no te va tan bien, capaz estás haciendo algo mal. El artista tiene que tener autocrítica.


Agustín Escudero / Eugenia Arana

Octubre 2018

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