• Corcho

El futbolista que eligió jugar en el equipo de Cristo

Actualizado: 20 de feb de 2019


Tiene 54 años, 23 como sacerdote y hace 25 días que es obispo auxiliar de la Iglesia Católica de Montevideo. Pablo Jourdan pasó por el fútbol y por la medicina antes de convertirse en cura


Desde los 12 años Pablo Jourdan sabía que quería ser sacerdote. Fue en una visita al Santuario de la Virgen del Verdún en la ciudad de Minas que sintió el llamado de Dios a ser algo más que un seguidor. Esa experiencia fue tan fuerte que no salió del auto de su familia y se quedó llorando por un largo rato. “Siempre le decía a Dios: ‘Bueno, si querés que sea sacerdote vos mostrámelo’”, recordó Jourdan.


Jourdan pasó sus primeros años en el campo. Hasta los cinco años vivió en Marmarajá, un paraje en el departamento de Lavalleja, a 10 km de la ruta 8. Cuando tuvo la edad suficiente para empezar la escuela se mudaron para la ciudad de Minas y cursó primaria en el Colegio de la Sagrada Familia. En su adolescencia volvieron al campo y fue al liceo de Mariscala. Todos los días tenía que recorrer 10 km para llegar al centro educativo. “Íbamos en camioneta juntando a todos los chiquilines. Éramos como 14 en la caja”, dijo Jourdan.


Sus años como bachiller los vivió en Montevideo y pasó por dos liceos públicos: el n.º 4 Juan Zorrilla de San Martín y el n.º 3 Dámaso Antonio Larrañaga. El último año se cambió a la educación privada al liceo de la Sagrada Familia, en donde también dio un paso más como cristiano y recibió el sacramento de la confirmación. Cuando terminó el liceo su idea de formarse como sacerdote seguía latente y a esto le sumaba las ganas de estudiar medicina.



Sus años en primera


Terminar el liceo no fue la única razón por la que Jourdan se mudó a la capital. Como muchos jóvenes, él también sentía pasión por el fútbol. Desde niño jugaba en el campo con sus hermanos y vecinos, pero siendo joven tuvo la oportunidad de ser un futbolista profesional jugando en la primera división de Central Español.




Jourdan jugaba en la posición de delantero y tenía como director técnico a Roberto Fleitas, reconocido por ganar la Copa Intercontinental y la Copa Libertadores con el Club Nacional de Football y por salir campeón de América con la Selección Uruguaya de Fútbol. “Yo estaba muy embalado, uno piensa que es el mejor jugador de todos porque siempre hay alguno que te proyecta así”, dijo Jourdan.


Mientras jugaba al fútbol, Jourdan también estudiaba medicina. Pero el segundo año de la carrera era muy difícil y demandaba muchas horas de estudio. Por eso tuvo que decidir con cuál de las dos quedarse. “Para poder seguir jugando tenía que hacer la carrera más lento, pero como sabía lo del sacerdocio dije que no”, dijo Jourdan. Y luego de una charla con Fleitas, en donde le dijo: “Si vos tenes capacidad para estudiar, estudiá”, Jourdan decidió seguir con la medicina y se dio cuenta que en algún momento de su vida iba a estudiar para ser sacerdote.



Doctor Jourdan


Cuando Jourdan estaba cursando tercer año de medicina se enfermó de hepatitis. Fue en su recuperación que conoció a Nicolás Cotugno, anterior arzobispo de Montevideo, quien lo invitó a participar de las reuniones de un grupo de jóvenes de la Fraternidad Contemplativa de María de Nazareth en los Talleres Don Bosco. Cotugno fue la persona que lo acompañó a Jourdan a discernir sobre su vocación al sacerdocio. “Cuando me decidí a estudiar sacerdote él me empezó a preparar porque yo no tenía ninguna base”, dijo Jourdan.


La decisión de ser cura no impidió que continuara estudiando su carrera universitaria. Tanto su familia como sus sacerdotes amigos lo apoyaron, pero el rector del Seminario no permitió que viviera ahí con sus compañeros. “El rector del Seminario de ese momento decía: ‘o una o la otra’”, recordó Jourdan. Por eso vivió en una casa de la Iglesia en el barrio de Sayago hasta que terminó los cursos de la carrera y se pudo mudar para el Seminario.




El 5 de noviembre de 1995 fue ordenado sacerdote para la diócesis de Minas, a pesar de vivir en Montevideo. Esto fue debido a un pedido de Víctor Gil, obispo de Minas en ese entonces. Gil le argumentó a Jourdan la falta de curas en su diócesis y valoró su conocimiento por el campo y los pueblos de Lavalleja.


Ya ordenado y con título de médico en mano volvió a la ciudad que lo vio crecer. Allí atendía las tareas parroquiales y también trabajaba como médico en policlínicas barriales y en el hospital. Al año siguiente el obispo lo trasladó a la ciudad de Lascano, en donde también trabajó, hasta que la falta de tiempo se lo impidió. “Cuanto más pasaba el tiempo, más trabajo de sacerdote había, entonces después solo trabajaba de mañana, después solamente un día”, dijo Jourdan que después de un año y medio de mezclar las dos profesiones, optó por dejar la medicina.



23 años de vida parroquial


En la ciudad de Lascano estuvo poco tiempo, ya que Gil prefirió mandarlo a estudiar a Pamplona una licenciatura en moral y espiritualidad. Estaba tan entusiasmado con el tema que logró conseguir una beca para seguir estudiando y hacer el doctorado. Pero cuando le faltaban dos meses para defender la tesis se murió Gil y su suplente le dijo que se vuelva porque en la localidad de Batlle y Ordóñez no había ningún sacerdote.


Jourdan estuvo en la parroquia de Batlle y Ordóñez durante 12 años, desde el 2001 hasta el 2013. Para él fueron años muy intensos en los que continuó con el proyecto social que tenía la parroquia. “Reestructuramos el colegio para que no cerrara, abrimos un club de niños y un CAIF para 120 niños”, contó. También fomentó el estudio de la Biblia, tanto en la parroquia como en los centros sociales, lo que provocó cierto descontento por parte de las organizaciones estatales. Sin embargo, Jourdan dijo que no hubo grandes dificultades y que fue muy positiva la experiencia.


En ese período como párroco de la localidad, fallecieron el padre y el cuñado de Jourdan en un accidente de tránsito. Su hermana quedó viuda con tres hijos, entonces él decidió invitarlos a vivir a la parroquia. “Fueron siete años de una experiencia familiar interna muy intensa. Una experiencia transformadora, porque los curas por lo general vivimos solos”, dijo. En ese tiempo, Jourdan tuvo que aprender a ser padre y a tener paciencia.


“La vida me permitió vivir una experiencia familiar dentro del caos pastoral”, dijo Jourdan.

Después de 12 años en Batlle y Ordóñez, el obispo de Minas, Jaime Fuentes trasladó a Jourdan a la ciudad de Varela, en la que estuvo hasta el día de su ordenación. Fuentes notó un desgaste mutuo en el párroco y en la comunidad parroquial, por eso tomó la decisión.


En este primer mes como obispo auxiliar, Jourdan admitió que no le está costando adaptarse a Montevideo, pero que extraña la cercanía de la gente. “Yo abría mi ventana en Varela y veía un campo de fútbol y los teros volando. Acá es una vida totalmente distinta. Es otro ritmo el del interior”, concluyó.


María Eugenia Arana / Agustín Escudero

Octubre 2018

​© 2023 by STREET LIFE. Proudly created with Wix.com

  • Twitter Corcho
  • Instagram Corcho