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El escultor que se quedó con las ganas de homenajear al Maestro Tabárez

Actualizado: 20 de feb de 2019


Alberto Morales Saravia hizo las esculturas de muchas figuras uruguayas, pero por un mal manejo político, no pudo hacer la del director técnico de la Selección Uruguaya de Fútbol



Desde niño Alberto Morales Saravia era un apasionado por el arte. En el jardín aprovechaba las crayolas y los materiales que había para dibujar, porque en su casa no se los podían comprar. Eran cinco hermanos y él era el cuarto. Su madre era ama de casa, su padre policía y según Morales, no tenían las herramientas para fomentar su lado artístico. “Nací con esa desventaja de no tener ningún referente artístico en mi casa”, dijo.


A pesar de que en su casa reconocían su talento como dibujante, sus padres le decían: “te vas a morir de hambre, hacé otra cosa”, recordó Morales. Sin embargo, él nunca los escuchó y decidió seguir por el camino artístico. Empezó a estudiar en el Instituto Nacional de Bellas Artes pero abandonó, como también lo hizo cuando empezó en la Escuela Pedro Figari, porque el tipo de dibujo que a él le gustaba no se dictaba. Terminó estudiando dibujo artístico en una academia particular.


Vivir sin arte


En sus comienzos como artista profesional no le fue muy bien y ante la presión de su mujer y sus hijos mellizos, tuvo que buscar una alternativa laboral. Como quería seguir vinculado al mundo de la pintura, se dedicó a la aerografía. “Llega un momento en que uno pretende que llegue una etapa de la vida en que sos un triunfador, y en el arte es un camino muy difícil”, dijo Morales.


Durante 10 años abandonó el arte y se dedicó a realizar carteles publicitarios con ilustraciones propias. Luego creó su empresa de tuning, en la que tuneaba los autos con sus diseños. Este trabajo lo aprendió observando en talleres a los que iba a hacer su trabajo como aerógrafo, porque en ese momento no había maestros que enseñaran a hacerlo. Según Morales, la aerografía y el tuning le servían porque ganaba mucho dinero.


Pero Morales no pudo soportar la vida por fuera del arte y esto le provocó una fuerte depresión y un pico de estrés. “Yo llegué a ir a un psiquiatra a decirle: ‘Mirá, no puedo más. Sabía que no estaba bien y lloraba por no poder lograr lo que yo quería con el arte”, dijo. Por este motivo, hace cinco años que dejó los autos para dedicarse de lleno a las esculturas.

“Me costó cambiarle la cabeza a mi mujer y a mi familia. Se la cambiás con el tiempo, cuando ven que vos trabajás y vas generando logros. Pero es muy difícil cambiarle el ojo al otro”, dijo Morales.

Esculturas populares


La primera escultura que hizo Morales fue de Carlos Gardel en el Gran Parque Central. A partir de ese momento, le siguieron encargando esculturas de las figuras más reconocidas de Uruguay. En los pasillos del shopping y terminal de Tres Cruces, se lucen las figuras de Rosa Luna, Alfredo Zitarrosa y Obdulio Varela.


¿Qué significa una escultura para vos?


—Toda la vida quise que se me reconociera. Este loco (Morales) está dejando un montón de cosas de lado. Mucho tiempo estuve sin aportes jubilatorios, me jugué a envejecer y a poder quedar en la ruina, enfermo y sin un mango. Lo hice por amor. Me parece que es valorable reconocer ese tipo de gente que trabaja por vocación y pasa mal. Entonces como nadie me lo iba a reconocer yo empecé a reconocer a otras personas, porque no lo iban a hacer conmigo. Por eso empecé con el tema de los personajes. Hay que reconocerle a otros primero que fueron más grandes que yo. Yo voy a seguir luchando para que mañana digan este loco empezó así y llegó a ser algo.



Las esculturas son muy reconocidas por el público que muchas veces elige sacarse una foto con la representación de los famosos uruguayos. Ante esto, Morales siente orgullo porque sus creaciones no pasan desapercibidas. Recordó que cuando estaban colocando la escultura de Carlos Gardel en el Bar Facal, una señora les pidió permiso para sacarse una foto para mostrarle a su cuñado que estaba internado en el hospital y no podía ir hasta el bar. “Yo casi me pongo a llorar. Ahí me di cuenta que está bueno hacerlo porque no sé cuántos escultores pueden contar esto”, dijo.

Las esculturas de Morales son hechas en resina porque es uno de los materiales más económicos. Se podrían hacer en bronce pero valdrían cinco veces más de lo que salen y según el artista, es casi imposible hacerlas porque no hay nadie que esté dispuesto a pagar U$S 30 mil por una. “¿De qué me sirve mostrar mi calidad como artista y no vender? Con esto hago las dos cosas”, explicó.



La escultura que no fue


En septiembre de este año, la Intendencia de Montevideo propuso homenajear al Maestro Tabárez por su desempeño durante 12 años como director técnico de la Selección Uruguaya de Fútbol. El homenaje consistía en hacerle una escultura tamaño real y colocarla en la explanada del ente público. El artista encargado de hacerla era Morales, pero ante las fuertes críticas de los uruguayos y el descontento del homenajeado, decidieron no construirla.

¿Por qué no se hizo la escultura de Tabárez?


— Fue un mal manejo político. Me convocaron a mi y se llamó a la prensa. Las críticas fueron por un tema político. Ahí recibió palo Tabárez y recibí palo yo. No estuvo buena la estrategia de cómo presentarla. Estaba todo confirmado. Hubo mucha crítica y no se hizo por eso. Y al Maestro Tabárez no le gusta, el es medio perfil bajo, me parece bárbaro que no quisiera. Si lo manejás de otra manera y la ponés como una intervención, la gente decide si se queda o no. Se colocaba y si la gente la rechazaba se sacaba. Valía lo mismo que ponerle la camiseta al David. No lo quieren acá bueno, vaya para la AUF o para el Estadio Centenario y la obra no se perdía. Daniel Martínez también hubiera logrado lo que se propuso. Entonces no quedaba esto como una derrota porque al final fuimos varios los derrotados por Facebook.


Para Morales, ser artista en Uruguay es muy ingrato porque no hay apoyo si no es a través de amiguismos políticos. “En el arte tiene mucho que ver la vinculación política. Que te lleven a una Bienal o que te den un lugar para exponer es más fácil si estás vinculado con políticos”, dijo. Él no es simpatizante de ningún partido en particular y como está haciendo una escultura de Wilson Ferreira, también le gustaría hacer una de Líber Seregni.



María Eugenia Arana/ Agustín Escudero

Noviembre 2018

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