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Los 96 años de un blanco en sus fotos blanco y negro

Actualizado: 20 de feb de 2019

El histórico dirigente nacionalista Carlos Julio Pereyra repasa su infancia, su actividad política y sus recuerdos de la dictadura en 5 imágenes

En 1922 nació la URSS, Egipto se independizó de Inglaterra y James Joyce publicó su obra más importante, Ulises. El 27 de octubre de ese año fue la Marcha sobre Roma que marcó el inicio del fascismo en Italia y, dos días después, Benito Mussolini tomó el poder que no soltaría hasta el año 1945. 17 días más tarde, nacía Carlos Julio Pereyra, uno de los dirigentes nacionalistas más influyentes del siglo XX. Un hombre que vivió tres dictaduras, vio más de 20 presidentes y dio infinitos discursos. Y aunque su apartamento de Pocitos parece haber quedado congelado en el tiempo de los apretones de mano con desconocidos en un pueblo del interior, sus pensamientos siguen actualizándose en un mundo que está 96 años más viejo que cuando lo recibió.


A continuación, la vida del histórico dirigente blanco en cinco fotos.


Foto 1.

Esta es la foto más vieja que tengo. Tenía tres años, es del 1925. Esta casa es el comercio que tenían mis padres en la zona rural del departamento de Rocha. Era un comercio de ramos generales que vendía de todo. Los de la derecha son mis padres y yo estoy sentado en el centro junto a mi abuelo materno.


Foto 2.

Esta foto con Wilson es la típica, es del día de la proclamación de la fórmula presidencial. Es del 31 de octubre de 1971 cuando estábamos entrando a la Casa de los Lamas en la calle Uruguay. De esta foto tengo un recuerdo muy grato, la cruzada que nosotros hicimos con esa fórmula fue, a nuestro juicio, la renovación de nuestro partido y la presentación de un agenda de gobierno que atacaba las principales deficiencias del país: la situación bancaria, el comercio exterior y el tema de la reforma agraria.


Después vino la campaña y la elección, que se perdió por menos del uno por ciento del electorado. No sé para el país, pero para mí tiene mucha importancia.


Foto 3.

Esta foto representa un poco lo que fue mi actuación en el poder legislativo. Con 40 años de actividad política, aunque seas un mal legislador o un haragán da para mucho.


En este momento estaba interpelando al ministro Peirano Facio por el tema de la extranjerización de la tierra que era uno de los temas más preocupantes del momento. Luego de la interpelación debió irse.


Foto 4.

Esta es la única foto que tengo de la represión policial. Fue sobre una manifestación el día 9 de julio del 1973. Aquello fue un apaleamiento, me recuerda mucho lo que fue la dictadura. En 18 de Julio hubo manifestación contra el golpe de estado que se había dado hace pocos días y la policía arremetió y disolvió con garrote.


Yo no guardo más fotos de la dictadura porque no se podía guardar fotos. Si tenías fotos con compañeros era delatarlos a ellos y a vos.


Foto 5.

En esta foto estamos comiendo los dos triunviratos que gobernaban clandestinamente los partidos fundacionales. Estamos Mario Heber, Dardo Ortiz y yo (Partido Nacional) del lado izquierdo de la mesa y del lado derecho están Jorge Batlle, Raumar Jude y Amilcar Vasconcellos (Partido Colorado).


El momento más duro de la dictadura lo pasamos con Mario (Heber) y con (Luis Alberto) Lacalle cunado nos mandaron las tres botellas de vino blanco Riesling envenenado en agosto del 78.


Las dejaron en el jardín del doctor Lacalle y cada botella tenía el nombre del destinatario y una tarjeta que recubría la botella y decía "Para brindar por la nueva etapa que se inicia para la Patria el 31 de agosto", llegaron el 28 de agosto.


No sabíamos que iba a pasar el 31, no había nadie que informe, pensamos que capaz alguien nos estaba querido avisar que iba a haber un cambio en la cúpula de la dictadura que se venía hablando en los medios y en nuestra ingenuidad no creímos que el vino estuviese envenenado.


Nos reunimos en casa para ver que hacíamos y pensábamos que nos querrían decir. Yo no tomo vino, la botella mía quedó arriba de la mesa, la de Lacalle la abrió el domingo para tomar y la señora no se lo dejó tomar porque era anónimo, y si vos regalás una botella le ponés tu nombre.


Mario le dijo a la esposa que no tome, pero un día que ella lo estaba esperando para hacer un viaje a Rivera y él le aviso que iba a demorar en venir a almorzar, ella tomó un aperitivo y murió en el instante.

Después se analizó el vino de las otras botellas y todos tenían veneno. Las nuestras fueron a parar a la jefatura de policía.


Agustín Escudero / Eugenia Arana

Agosto 2018

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