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Canciones que conmueven y las de Martín Mazzella

Actualizado: 20 de feb de 2019


El creador de la canción final del espectáculo de Cayó la Cabra contó cómo se convirtió en un joven carnavalero




“Una mañana de abril, la vida se pintó de gris”, con esta frase arrancaba la canción final de la murga Cayó la Cabra en su presentación en el concurso del Carnaval uruguayo de 2018. Cuando el solista comenzó a entonarla, Martín Mazzella estaba entre las sombras, poniéndole la melodía a su canción con la guitarra. El Teatro de Verano estaba repleto de gente cargada de euforia y para Mazzella eso fue muy gratificante.



Mazzella era el chistoso de la clase y eso fue el puntapié para empezar a escribir en quinto año del liceo. “Mi diversión era esa, hacer chistes en la clase y en un momento los empecé a escribir”, dijo. Sus primeras escrituras eran guiones de humor con formato de parodia. Según él no eran pensados para ser interpretados en ningún formato en particular. “El primero que parodié fue El Quijote, un bolazo porque no lo había leído pero sabía que estaban esos personajes en la historia", relató. Ese fue el método de Mazzella, tomar los personajes de otras historias y escribir chistes. Su primeras creaciones no tenían ningún fin en concreto, solo se las mostraba a su madre porque sabía que a ella le gustaban.


Sus primeros pasos en el mundo del carnaval los dio cuando tenía 12 años. Sus tíos eran los presentadores en el Club Defensor Sporting y él iba todos los días porque entraba gratis. “Cuando era más chico iba pero las trompetas de los conjuntos sonaban tan fuerte que me asusté y no quise ir más. A los 12 volví para no dejar de ir”, recordó.



Cuando estaba en el liceo se unió a una murga joven en la que tocaba los platillos. Era muy rudimentaria, no había ni bombo ni redoblante. El único integrante de la batería era él. La abuelenga, pará un cacho, era el nombre del conjunto que no tuvo mucha suerte en su primer concurso. Años después Mazzella y sus ex compañeros del liceo Latinoamericano decidieron armar otra murga. Fue ahí que comenzó a incursionar en la escritura para ese rubro. “Ese fue el lugar en donde fui aprendiendo a escribir sobre el género. En esa época estaba muy enganchado con aprender, mirar videos, ir a ensayos y entender cómo se hacía”, recordó Martín.


La llegada a las Cabras


Su incorporación a Cayó la Cabra fue en el 2013 como guionista. Dos años después se subió al escenario a cantar sus canciones. “Al principio vas conociendo al grupo, entendiendo las ideas que son funcionales y de qué manera es productivo plantearlas”, dijo Mazzella. Para él ese fue su segundo lugar de aprendizaje, vertiginoso porque el carnaval “tiene un ritmo de ensayo y ejecución que es como meterse en un tubo a una velocidad altísima, en donde te vas a equivocar mucho y vas a aprender un montón”, dijo.


Mazzella es un anotador compulsivo. Todos los días anota frases o chistes que escucha en su vida cotidiana. La canción final de este año la fue componiendo de a poco usando algunas frases que tenía en su colección. Admitió que tenía ganas de cambiar la temática de las canciones de la murga, porque hasta el año pasado solo se habían hecho canciones de amor entre pares, con pareja o con amigos. “Nunca habíamos hecho una que hablara del amor al padre o una madre y pensé que estaría bueno ver qué pasaba si hacíamos eso”, contó.



La canción la terminó de escribir en diciembre, cuando volvía de una vacaciones en Valizas con algunos compañeros de la murga. Al día siguiente del viaje la cantaron en el ensayo y todos le dieron el visto bueno. Mazzella dijo que no deja muy claro de qué habla y que él tampoco lo tiene muy claro. “Es una letra rara”, dijo. En un principio él sabía que quería contar una historia, por eso pensó qué sentimientos o expresiones puede tener alguien que pasa por la situación de perder algo muy querido. Porque para él, las pérdidas pueden ser más metafóricas que reales porque todos tienen ese sentimiento de pérdida por más que no se hayan perdido cosas concretas.

“No la hice pensando en nadie, pero pila de gente me dijo ‘Pah, ¿qué te pasó’. Mis padres viven por suerte, pero le podría haber dicho a alguno que se esconda durante el carnaval para generar más impacto”, bromeó Mazzella.

A pesar de que no cuenta una historia personal, a Mazzella la canción lo conmueve porque muchas personas se identifican con ella y para él es el objetivo de lo que hacen los artistas. Frente a esto, dijo que creía bastante en la mentira en el plano artístico. Para él lo importante es lo que el artista hace y no lo que el artista es. “Lo sensible es lo que se hace, capaz que a alguien que le pasó algo terrible no te puede transmitir nada”, dijo.

La retirada de Cayó


Después del exitoso verano murguero, Mazzella decidió colgar el sombrero y no escribir este año para Cayó la Cabra. Lo pensó bastante pero desistió porque es una actividad muy agotadora. “Tenía ganas de estar tranquilo, de ir a ver ensayos a fin de año. Y si lo hacía sin ganas no lo iba a hacer bien”, dijo. Mazzella confesó que le da mucho miedo la idea de hacerlo mal o que a la gente no le guste. El año pasado, hubo ensayos que estuvo a punto del llanto porque sentía que la gente no se reía. No se lo puede tomar “tranqui”.


Sin embargo, este psicólogo no se va a alejar de la escritura, porque será el guionista de los Nazarenos, otro conjunto que participa del concurso del carnaval. Admitió que es un nuevo desafío y que está muy entusiasmado.


María Eugenia Arana / Agustín Escudero

Setiembre 2018

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